El Árbol de La Vida y Yeshúa

Bienvenido a Nuestro Espacio de Estudio

 En nuestro sitio, exploramos las profecías bíblicas cumplidas en Yeshúa (Jesús). Conectamos las escrituras del Antiguo Testamento con los eventos del Nuevo Testamento, demostrando cómo Yeshúa cumple las promesas divinas.

Aquí encontrarás:

  • Estudios Temáticos: Profundiza en temas como las moadim y cómo se reflejan en las enseñanzas de Yeshúa.
  • Cronología Bíblica: Descubre la cronología bíblica en conexión con Yeshúa, explorando su verdadero nacimiento y la relación de los reyes magos con su llegada.
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  • Profecías Cumplidas: Estudia las profecías de Ageo y la concepción de Yeshúa en Janucá, así como otros temas relevantes que destacan su papel en las escrituras.
  • Videos Explicativos: Accede a nuestro canal de YouTube, donde compartimos profecías cumplidas y reflexiones sobre los textos sagrados.
  • Recursos Visuales: Imágenes y gráficos que enriquecen cada estudio, facilitando una comprensión más profunda de las escrituras.
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Invitamos a todos a unirse a nosotros en este viaje de descubrimiento y reflexión. Esperamos que estos recursos no solo informen, sino que también inspiren una mayor conexión con la fe y las escrituras.

¡Explora, aprende y comparte con nosotros!

Ageo 2:19 (RVR1960): «¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; mas desde este día os bendeciré.»

¿Qué relación tiene esta profecía de Ageo con la anunciación del ángel Gabriel a Miryam o María sobre la concepción de Yeshúa?

Te invitamos a ver este video que profundiza en el significado de estas profecías y su cumplimiento en Yeshúa.

 

"Pompeya y Herculano: ¿Un Desastre Natural o un Juicio Divino?"

La tragedia de Pompeya, ocurrida probablemente a finales de septiembre o  octubre del año 79 d.C., ha sido vista a lo largo de la historia como una catástrofe natural. Sin embargo, al analizarla a la luz de las Escrituras, encontramos conexiones sorprendentes con las advertencias proféticas de Yeshúa y el juicio divino contra la idolatría. Además, si observamos el calendario hebreo de aquel año, podríamos notar que esta devastación ocurrió cerca de la fecha o el mismo día de Yom Kipur, el día de expiación y juicio en la tradición bíblica.

 

La Idolatría de Pompeya y la Justicia de Dios

 
 

Pompeya era una ciudad sumergida en la inmoralidad y la idolatría. Los hallazgos arqueológicos han revelado templos dedicados a diversos dioses paganos, como Júpiter, Venus y Apolo, además de innumerables representaciones de actos inmorales y rituales oscuros. La Biblia es clara sobre las consecuencias de la idolatría:

«Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad» (Romanos 1:18).

No es casualidad que Yeshúa advirtiera a sus discípulos sobre las ciudades que rechazaran el Evangelio:

«Y si alguna ciudad no os recibiere ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad y sacudid el polvo de vuestros pies. De cierto os digo que el castigo para la tierra de Sodoma y Gomorra en el día del juicio será más tolerable que para aquella ciudad» (Mateo 10:14-15).

Si aplicamos esta advertencia a Pompeya y Herculano, vemos un claro paralelo con Sodoma y Gomorra: ciudades sumidas en la depravación, que experimentaron una destrucción repentina y total.

 

 

Soldados Romanos y la Posible Conexión con el Juicio

Pompeya y Herculano estaban bajo control romano y, en el año 70 d.C., solo nueve años antes de la tragedia, Tito destruyó Jerusalén y el Segundo Templo. Es muy probable que algunos de los soldados que participaron en la crucifixión de Yeshúa o en la destrucción del Templo vivieran en la región de Pompeya.

Si aquellos soldados hubieran sido jóvenes entre 18 y 25 años al momento de la crucifixión (año 30-33 d.C.), entonces para el año 79 d.C. tendrían entre 64 y 72 años, una edad avanzada pero aún dentro de la posibilidad de que algunos de ellos estuvieran residiendo allí. Esto refuerza la idea de que el juicio de Dios alcanzó a quienes habían derramado sangre inocente y participado en la profanación del Templo.

«Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor» (Romanos 12:19).

 

El Piroclástico: No es una Erupción Común, sino un Juicio Repentino

 

Uno de los aspectos más aterradores de la erupción del Vesubio fue el flujo piroclástico, una nube ardiente de gas y ceniza que descendió sobre las ciudades a una velocidad increíble, matando a todos instantáneamente. No fue una erupción progresiva en la que los habitantes tuvieran tiempo de huir, sino un evento repentino que consumió las ciudades en cuestión de minutos.

En los caminos entre Pompeya y Herculano, se han encontrado restos de personas que intentaban escapar con sus pertenencias, joyas y objetos de valor, pero fueron alcanzadas por el flujo piroclástico. Esta imagen se asemeja al juicio divino descrito en la Escritura:

«El Señor hará llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte del Señor desde los cielos» (Génesis 19:24).

 

¿Coincidencia con Yom Kipur?

 

Históricamente, se ha creído que la erupción ocurrió el 24 de agosto del año 79 d.C., basado en los escritos de Plinio el Joven. Sin embargo, los hallazgos arqueológicos recientes han demostrado que esta fecha es incorrecta. Se han encontrado restos de frutas de otoño, braseros en uso (lo que indica que ya hacía frío) y una moneda acuñada después de agosto del 79 d.C., lo que sugiere que la erupción ocurrió a finales de septiembre o a lo largo de octubre del año 79 d.C.»

Si consideramos esta fecha corregida, la erupción habría ocurrido en el mes de Tishri en el calendario hebreo. En ese año, Yom Kipur habría caído cerca o el mismo día de esa fecha, lo cual es altamente significativo. Yom Kipur es el día en que el juicio de Dios se sella sobre las naciones y las personas. Si esta correlación es correcta, la destrucción de Pompeya y Herculano puede interpretarse como un juicio divino ejecutado precisamente en el tiempo designado para la expiación y el castigo.

 

Conclusión

 

 

La destrucción de Pompeya y Herculano no fue un evento fortuito. Las advertencias de Yeshúa sobre el juicio a las ciudades idólatras, la posible presencia de soldados romanos que participaron en la crucifixión y destrucción del Templo, y la proximidad de la tragedia con Yom Kipur, nos revelan una posible conexión profética con el juicio divino.

Dios es justo y paciente, pero también es fuego consumidor. Así como Sodoma y Gomorra fueron destruidas por su impiedad, Pompeya y Herculano parecen haber corrido la misma suerte. Que esta historia sirva como recordatorio de la seriedad del llamado al arrepentimiento y a la santidad ante el Eterno.

 

SHAVÚA TOV!!   FELIZ SEMANA!!

El Autoengaño: Justificaciones Erróneas y el Camino hacia la Verdad

 

 

La frase «El hombre encuentra justificativas erróneas para permitirse cosas prohibidas» refleja una verdad profundamente humana: la tendencia a racionalizar acciones que, en lo más profundo de nuestra conciencia, sabemos que son incorrectas. Este concepto, aunque sencillo, está respaldado por siglos de enseñanzas bíblicas y rabínicas, así como por la reflexión de grandes sabios.

Fundamentos en la Torá y el pensamiento judío

  1. Proverbios 14:12
    «Hay un camino que al hombre le parece derecho, pero su fin es camino de muerte.»
    Este versículo advierte sobre la capacidad del ser humano para convencerse de que sus decisiones son correctas, incluso cuando conducen a resultados destructivos. Es un recordatorio de que nuestras percepciones pueden estar distorsionadas por intereses egoístas.

  2. Jeremías 17:9
    «Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?»
    Aquí, el profeta Jeremías señala la naturaleza del corazón humano como fuente de autoengaño. Este texto subraya cómo nuestras emociones y deseos pueden nublar nuestra razón, llevándonos a justificar actitudes o decisiones cuestionables.

  3. Talmud Bavli, Sucá 52b
    El Talmud enseña que el yetzer hará (inclinación al mal) es astuto y utiliza pequeñas transgresiones para enganchar al individuo, llevándolo progresivamente a actos más graves. Esta estrategia del yetzer hará consiste en sembrar dudas y racionalizaciones que confunden la conciencia.

Reflexiones de los sabios

Rabí Moshe Jaim Luzzatto, en su obra clásica «Mesilat Yesharim» (El Sendero de los Justos), describe el autoengaño como uno de los mayores obstáculos en el camino hacia la rectitud:

«El deseo lleva al hombre a buscar argumentos y racionalizaciones para justificar lo que su corazón anhela, incluso si va en contra de la voluntad de Dios.»Mesilat Yesharim, Capítulo 2.

Luzzatto explica que este fenómeno no ocurre de manera abrupta; más bien, es un proceso gradual en el que el individuo se va convenciendo de que sus acciones son aceptables, minimizando o ignorando sus implicaciones espirituales.

Las palabras de Yeshúa

Yeshúa también abordó el tema del autoengaño y las racionalizaciones humanas en sus enseñanzas. En Mateo 7:13-14, Él dijo:

«Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; pero estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.»

Estas palabras nos recuerdan que el camino correcto no siempre es el más fácil ni el más popular. Implica discernimiento, disciplina y un esfuerzo constante por alinearnos con la voluntad de Dios. El camino ancho simboliza las decisiones justificadas por el autoengaño, mientras que la puerta estrecha representa la verdad y la fidelidad al Eterno.

Una lección para nuestra vida

Este concepto nos invita a la introspección constante. Es una llamada a examinar nuestras motivaciones y decisiones a la luz de la Torá y de los principios divinos. Reconocer nuestras justificaciones erróneas es el primer paso para corregir nuestro camino y alinear nuestras acciones con la voluntad del Eterno.

Que podamos buscar siempre la verdad con un corazón sincero, evitando las trampas del autoengaño y viviendo conforme a los principios que reflejan la luz y la santidad del Creador. Como dijo Yeshúa, «Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí» (Juan 14:6).

¿Cómo Alcanzo la Santidad? Una Visión desde el Judaísmo Rabínico y Mesiánico

 

La santidad, o el acto de elevarse de lo terrenal a lo espiritual, ha sido un tema central tanto en el judaísmo rabínico como en el judaísmo mesiánico. Ambos sistemas de fe, fundamentados en la Toráh, buscan responder a la pregunta: ¿Cómo puede una persona acercarse a Dios y vivir una vida santa? Aunque comparten una base común, difieren en algunos aspectos clave, especialmente en la interpretación del papel de Yeshúa (Jesús) como el Mesías. Aquí exploraremos ambas perspectivas y su relevancia para nuestra vida espiritual.

Judaísmo Rabínico: La Santidad a Través de los Mandamientos

En el judaísmo rabínico, la santidad se alcanza mediante el cumplimiento de la Toráh y los 613 mandamientos (mitzvot). Este camino se centra en una vida dedicada a Dios a través de la obediencia y la separación de lo profano.

Principios Clave:

Cumplir la Toráh y los Mitzvot:
La Toráh declara: “Sed santos, porque Yo, el Señor vuestro Dios, soy santo” (Levítico 19:2). La santidad no es un estado místico, sino el resultado de obedecer los mandamientos en todos los ámbitos de la vida, desde las leyes éticas hasta las dietéticas.

Separación y Santificación:
La palabra hebrea “kadosh” (santo) implica separarse de lo común para dedicarse a Dios. Esto se practica, por ejemplo, al observar el Shabat como un día santo separado de los días ordinarios.

Estudio de la Toráh:
El estudio es un acto sagrado que transforma el alma y acerca a la persona a Dios.

Oración y Arrepentimiento (Tefiláh y Teshuváh):
La oración diaria y el arrepentimiento son esenciales para mantener una relación con el Eterno.

Elevación de lo Material:
En lugar de rechazar lo material, el judaísmo rabínico enseña que se debe elevar al servicio divino. Comer, trabajar y vivir se santifican al hacerlo con intención divina (kavanáh).

Perfeccionar el Carácter (Middot):
Trabajar en cualidades como la humildad, la generosidad y la paciencia es parte integral del camino hacia la santidad.

Judaísmo Mesiánico: Santidad en Yeshúa el Mesías

El judaísmo mesiánico comparte los principios básicos de la santidad en la Toráh, pero pone énfasis en que la santidad plena solo se alcanza a través de Yeshúa HaMashíaj (Jesús el Mesías), quien es visto como la culminación de la Toráh y el puente entre lo terrenal y lo espiritual.

Principios Clave:

Fe en Yeshúa como el Mesías:
Yeshúa dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mateo 5:48). La santidad comienza con una relación personal con Yeshúa, quien transforma el corazón y capacita al creyente para vivir en santidad.

La Toráh como Guía:
Aunque Yeshúa cumplió la Toráh, no la abolió (Mateo 5:17). Los mandamientos siguen siendo relevantes, pero la obediencia surge de una respuesta de amor al sacrificio redentor de Yeshúa.

Ruaj HaKodesh (Espíritu Santo):
La santidad es imposible sin la guía del Espíritu Santo, quien transforma al creyente y le capacita para vivir conforme a la voluntad de Dios. “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” (Gálatas 5:16).

Arrepentimiento y Purificación:
La teshuváh (arrepentimiento) y el mikvé (bautismo mesiánico) simbolizan la purificación espiritual y el compromiso con una vida santa.

Vida de Amor y Servicio:
Yeshúa resumió la Toráh en dos mandamientos: amar a Dios y amar al prójimo (Mateo 22:37-39). La santidad se refleja en una vida de amor, servicio y humildad.

El Sacrificio de Yeshúa:
Su sacrificio es visto como la culminación de los korbanot (sacrificios) descritos en Vayikrá (Levítico), reconciliando al creyente con Dios y otorgándole acceso directo a Su presencia.

Reflexión Final: Dos Caminos, Un Mismo Propósito

Judaísmo Rabínico:

La santidad se logra mediante el esfuerzo humano, obedeciendo los mandamientos de la Toráh y perfeccionando el carácter. Es un camino de disciplina y devoción.

Judaísmo Mesiánico:

La santidad comienza con la gracia divina y la fe en Yeshúa como el sacrificio perfecto. Es una transformación del corazón por el Espíritu Santo, guiada por el amor y el servicio.

En ambas perspectivas, la santidad no es solo un estado, sino un camino de vida que eleva lo terrenal hacia lo divino. La pregunta para cada lector es: ¿Estás respondiendo al llamado del Eterno a ser santo? ¿Cómo transformarás tu vida hoy para acercarte más a Él?

El Cambio en la Política de EE. UU. hacia Judea y Samaria

 

 

 

Próximamente, bajo el mandato del presidente Donald Trump, congresistas de EE. UU. han propuesto cambiar el nombre de «Cisjordania» a «Judea y Samaria», los nombres históricos y bíblicos de esas tierras. Este cambio refleja un regreso a la terminología mencionada en la Biblia, donde estas regiones son descritas como parte de la herencia de Israel. Este cambio de nombre es visto por muchos como un reconocimiento de la conexión histórica y religiosa que Israel tiene con estas tierras.

Cabe recordar que Jordania ocupó estos territorios tras la guerra de 1948, y durante ese tiempo, cambió el nombre de «Judea y Samaria» a «Cisjordania» (literalmente, «la orilla occidental del río Jordán»). Esta ocupación no fue reconocida internacionalmente como legítima, excepto por algunos países árabes, y fue una de las razones por las que la región permaneció en disputa durante tantos años.

En 1967, tras la victoria de Israel en la Guerra de los Seis Días, Israel tomó el control de estos territorios. Sin embargo, el contraste es evidente: después de la Segunda Guerra Mundial, la ONU adoptó la norma internacional que prohíbe que un país adquiera territorios mediante el uso de la fuerza. A pesar de esta resolución general, cuando Jordania ocupó Cisjordania en 1948, la ONU no emitió ninguna resolución que exigiera su retirada de esos territorios. Pero cuando Israel tomó el control de Cisjordania en 1967,en un mismo día, la ONU emitió una resolución (la Resolución 242) que exigía que Israel se retirara de esos territorios ocupados. Esta disparidad refleja un doble estándar claro en la aplicación de las leyes internacionales sobre ocupación y soberanía. En lugar de aplicar la misma norma a Jordania, la ONU se enfocó en Israel, a pesar de que este último había actuado en defensa propia.

Israel no es solo una nación política; es el cumplimiento de promesas bíblicas y el escenario de batallas ideológicas, espirituales y culturales. La oposición que enfrenta es tanto terrenal como espiritual. Para quienes creen en las Escrituras, apoyar a Israel es reconocer su papel central en el plan divino.

“Bendeciré a los que te bendigan, y al que te maldiga maldeciré; y en ti serán benditas todas las familias de la tierra” (Génesis 12:3).

Israel sigue siendo una luz en un mundo lleno de oscuridad, y su restauración es una prueba viviente de que las profecías se están cumpliendo ante nuestros ojos.

Shavuá Tov!!! buena semana!!!

Israel: El Reloj Profético de Dios en Tiempos de Crisis Global


 

En un mundo donde las tensiones globales aumentan y las profecías bíblicas parecen cobrar relevancia cada día más, Israel se mantiene como el «reloj profético» de Dios. Las Escrituras han dejado claro que los eventos que giran en torno a esta nación son señales que marcan el avance del plan divino para la humanidad. Mientras el conflicto en Siria y otras tensiones en el Medio Oriente se intensifican, es imposible no ver cómo las palabras de los profetas se están cumpliendo ante nuestros ojos.

La Crisis en Siria y Damasco: Un Eco de las Profecías

La situación actual en Siria es una de las más críticas en la historia reciente. La guerra civil ha desbordado fronteras, y los rebeldes han retomado varias ciudades clave como Homs y Alepo, acercándose incluso a Damasco, la capital. Este conflicto, alimentado por intervenciones extranjeras y la constante lucha por el poder en la región, refleja un panorama caótico y devastador.

Isaías 17:1 profetizó que «Damasco dejará de ser ciudad, y será un montón de ruinas». Aunque este pasaje tiene un cumplimiento histórico, el deterioro de Damasco en la actualidad nos recuerda cuán vigente es esta profecía. La destrucción progresiva de esta ciudad en medio de un conflicto brutal resuena como una señal del cumplimiento de las Escrituras. A medida que Siria se hunde más en la guerra, se fortalece la idea de que los eventos actuales están marcando la culminación de tiempos de tribulación.

Israel: El Centro del Reloj Profético

La Biblia también nos da claras indicaciones de que Israel es el centro de las profecías del fin de los tiempos. Zacarías 12:3 nos dice que «En aquel día, haré de Jerusalén una piedra pesada para todos los pueblos». Este versículo ilustra cómo Jerusalén será un punto de confrontación global en los últimos días, y los eventos actuales en torno a Israel y su seguridad son una clara manifestación de esta profecía.

En los últimos años, hemos visto cómo las naciones se alinean contra Israel de maneras que ya se habían predicho. El regreso de los judíos a su tierra, la restauración de la soberanía en Jerusalén y la creciente hostilidad contra el Estado judío son señales del cumplimiento de las promesas divinas. Israel, con su ubicación estratégica y su importancia bíblica, sigue siendo el reloj profético de Dios, marcando el tiempo para el regreso de Yeshúa.

La Coalición Global y las Tensiones Internacionales

Mientras la situación en Siria empeora, las tensiones internacionales crecen. Potencias como Rusia, Irán y Turquía están profundamente involucradas en la política de la región. Este panorama coincide con lo que se describe en Ezequiel 38-39, donde se habla de una coalición de naciones que se levantará contra Israel. Las acciones y alianzas actuales de estos países en el Medio Oriente muestran una clara alineación con las profecías de los últimos tiempos. La creciente hostilidad y los movimientos militares en la región son señales de que el tiempo está avanzando rápidamente hacia el cumplimiento de estos eventos proféticos.

Un Llamado a la Preparación Espiritual

Mientras el mundo observa las tensiones globales y la creciente inestabilidad, la Biblia nos llama a estar vigilantes. Jesús, en Mateo 24:42, advirtió: «Velad, pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor». Los eventos actuales nos recuerdan que, aunque el conflicto y la tribulación son inevitables, Dios está en control y todo sigue su curso divino.

El aumento de las guerras, los rumores de guerras y la inestabilidad global son solo el principio de los dolores, como nos dice Mateo 24:6-8. Este es un tiempo para reflexionar, para prepararnos espiritualmente y para reconocer las señales de los tiempos. Israel sigue siendo el epicentro del plan divino, y cada evento que involucra a esta nación nos acerca al cumplimiento de las profecías del fin de los días.

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